jueves, 4 de marzo de 2010

Hoy me he enterado de que el fin de semana pasado murió un amigo y ex compañero de clase de mi hermana practicando kite surf al arrastrar el viento su cometa y golpearse con una valla, como he leído en el periodico, o unas rocas, como me ha contado mi hermana.

El chico tenía mi edad cuando yo los cumpla, 23 años. Era guapo, amable, buena persona, formal... un encanto de chaval. Al menos lo poco que yo le conocía, de coincidir en el autobús cuando volvíamos de las prácticas de empresa, y de lo que mi hermana contaba. Aun así, le conocía.

Cuando me cuentan malas noticias no reacciono. Solo sé decir: qué fuerte. Porque lo es, es un golpe muy duro. Pero me parece tan surrealista, algo que nunca va a pasar cerca mío, que por un momento lo olvido, no me afecta. Luego empiezo a analizar la situación, la despiezo, la asimilo. Y me afecta hasta la ansiedad. Cuando ingresaron a mi abuela en el hospital hará un mes me ocurrió lo mismo. Primero me preocupé, pero lo justo, y después me conciencié de lo grave de la situación y lo que podría ocurrir y me puse de los nervios. Afortunadamente la cosa no pasó de ahí y salió del hospital al cabo de unos días, recuperada dentro de lo malo.

Volviendo a lo de este chico, después de conocer la noticia y de leerla en el diario, toda clase de imágenes han venido a mi cabeza, desde verle a él en el autobús bromeando con mi hermana hasta las que he construído a través de lo leído, y por fin lo he comprendido. Se ha ido. Es real. Y ahora estoy al borde del llanto.

Puede que sea una reacción un poco exagerada para lo poco que lo conocía, pero pensando detenidamente en él, joven, un tío muy válido en todos los aspectos, y morir de esa manera... y yo le conocía. No quiero decir que si muere otra persona que yo no haya conocido sea menos grave, pero ya me entendeis... sabía cómo era, y mi mente tiende a machacarme, pensando demasiado, dándole demasiadas vueltas a los hechos, y ponerle cara es aún peor.

Me pregunto si el hecho de que hoy en día se den tantas noticias de muertes, en accidentes, atentados, a manos de otras personas... ha hecho que pierda la conciencia sobre lo que realmente es, hasta el punto de tener que pensar detenidamente en el hecho para darme cuenta de lo que realmente ha ocurrido.

O tal vez soy yo, que a veces tiendo a pensar ¿qué pasaría si...? (como en el caso de mi abuela) y después de montarme una película en mi cabeza aparco la idea como algo que no va a pasar, para no ponerme a preocuparme por cosas que no han pasado, la que con este comportamiento ha propiciado que cuando algo ocurre de verdad mi cerebro no lo asimile como real.

O a lo mejor mi reacción por fases es normal.

En cualquier caso, ahora estoy afectada. Tendré que abstraerme, distraer mi mente con otras cosas, engañarme un poco para que no me afecte más de la cuenta. Continuar con la vida, pero sin olvidar.

Así que desde aquí, te mando un beso. Y a tu familia. Hasta siempre Juanpe.


Siento soltar todo esto aquí, pero me sentía un poco mal y quería poner en orden el barullo de pensamientos sobre este tema. No espero comentarios, no lo tendré en cuenta si no llega ninguno, lo entendería. Es una entrada para mí. Pero si habeis llegado hasta aquí, gracias por acompañarme en mis divagaciones.



6 comentarios:

Irene Adler dijo...

Te entiendo, porque a mí hace poco me pasó algo parecido. Lo que más me afectó fue el pensar en la familia...

No podemos medir nuestras reacciones, pero algo así como lo que sientes es natural. No es lo mismo ver sucesos a la hora del telediario que sentirlos en nuestro entorno, todo cambia.

Es algo muy duro, pero nos hace abrir los ojos y nos da la oportunidad de sentirnos privilegiados.

Hay que ser fuerte, criatura.

Jo Grass dijo...

Por lo menos puedes desahogarte escribiendo aquí. Yo tambien entiendo tu desconcierto y que te haya afectado más por la simple razón de conocer al pobre chico, aunque no fuera exáctamente un amigo.

Cuando se producen muertes de forma antinatural el impacto emocional es mucho mayor, y si encima se trata de alguien joven mucho peor.

Llora todo lo que sea necesario. A veces compartirlo, como estás haciendo aquí también ayuda a sobrellevar la pena.

Un abrazo

Unknown dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Unknown dijo...

El chaval era amigo de varios amigos míos, con lo cual me reodean personas afectadas por su marcha también. Una lástima, se veía muy buen chico.

No sabía lo de tu abuela, (porque casi no hablamos) espero que la cosa vaya bien.

Ánimo y, cambiando radicalmente el tema, esta noche lo de Joaquín Reyes, vienes, ¿no?

shopgirl dijo...

Irene, Jo, gracias por los comentarios, me siento un poco mejor y un poco más normal ^^U Ya me pasó el bajón. Fue cosa del momento. No dejo de sentirme mal, pero ya no me machaco tanto con el tema.
Como dice Irene, te da la oportunidad de valorar lo y los que te rodean. Y de paso me doy cuenta de que no estoy insensibilizada contra estas cosas por mucho que una esté acostumbrada a escucharlas.

Laura, la verdad es que lo de mi abuela solo se lo conté a Sito porque tampoco era una cosa de ir contándosela a todo el mundo porque no era, gracias a Dios, nada grave. Está mejor, de todos modos ;)
Esta noche nos veremos en lo de JR!

Sonix dijo...

Lo que ha ocurrido es fácil de entender para cualquiera, aunque no le haya pasado. Yo nunca he pasado por eso porque cuando se me ha muerto gente eran famliares y no es lo mismo. Con los familiarse, lo pasas mal y ya está. Con la gente que conoces, te da que pensar e imaginarte cosas, y ponerte en lo peor, o todo lo contrario y pensar que no pasará. Y es lo que dices en la entrada de arriba, no hay que olvidar estas cosas malas, pero tampoco tenerlas muy presentes...
Bueno, ánimo y un beso! Esas cosas siempre son una putada... sobre todo cuando le pasan a gente maja y que merece la pena.