sábado, 13 de marzo de 2010

Fontaneros


Situación surrealista donde las haya. Podría estar haciendo fotos semiprofesionales a un grupo de música semidesconocido y estoy aquí, recogiendo agua que ha estado escupiendo el calentador del suelo de la cocina.

Todo empieza con el "por si acaso". Por si acaso los chavales vienen después de las doce de la mañana yo me tengo que quedar aqui la mañana entera. Y si llegan entre las 10.30 y las 11.45 me fastidian el plan. Menos mal que al final han sido buenos y han llegado a las 12.

Lo primero que he visto al asomarme a la mirilla era a uno de ellos arrancando un cartel de otro fontanero que había pegado en la pared de la casapuerta, haciendolo una bola y tirándolo a las jardineras. Muy profesional.

El calentador gotea. Tocan no se que cosa y les escucho llamarme. Mi mayor temor era que me llamaran señora, lo odio, pero no. Me llamaron: ¡chica, chica! El calentador está lanzando un chorro de agua que llega hasta la pared de enfrente, ha empapado entero a uno de los hombres y me preguntan dónde está la llave del agua. Yo recordaba un grifo detrás de la lavadora, pero resulta que es de la propia lavadora. Llamo a mi padre, que está trabajando por esas carreteras de Dios y de la provincia de Cádiz, al movil para preguntárselo y doy con la llave. Pero la cocina ya está llena de agua. Dos veces he patinado con mis babuchitas de cuadros, y tengo la sudadera húmeda por detrás porque el chorro me ha alcanzado a mí también.

Y ahí me encontraba yo, recogiendo agua de la cocina con la fregona cuando me viene uno: la reparación van a ser 85 euros.

Coño, qué caro por cambiar una mierdecilla, que he visto la pieza. Pero recuerdo la historia del informatico, o el tecnico de ordenadores que aprieta un tornillo y saca un pastón por saber qué tornillo apretar, y digo vale, sí. 85 euros. Justo lo que mi madre me ha dejado, por si eran 50 o por si eran 30. Y sigo recogiendo agua mientras dicen entre risitas nerviosas: ¡la que se ha liado en un minuto!, como disculpandose. Y yo riendome igual: "si, si, jejeje", por no haber sabido dónde estaba la llave o por no haber estado cerrada.

Al rato me llaman otra vez: ¡chica! Creí escuchar señora antes de eso, pero puede que alucine. Que hay que cambiar el calentador entero, que este está pa tirarlo, bla bla bla. Mientras me lo dice alterna la mirada entre mi cara y mi sudadera. ¿Estas leyendo lo que pone o qué miras? Es del Pelotazo, no se encuentra en las tiendas, pero deja de "leer" tan atentamente.

Como yo en mi casa no mando, llamo a mi padre otra vez. Estoy en medio de una retahíla de preguntas de mi padre y respuestas del técnico y digo: mira, te lo paso. Y ya hablaron ellos.

Después de encasquetarle a mi padre un calentador nuevo se relajó aun más y me preguntó el nombre. Ah, igual que mi mujer y mi hija, me responde cuando se lo digo. Que tu padre viene para acá.

Menos mal, ya no aguantaba la tensión. No me gusta estar en mi casa sola cuando hay alguien reparando algo, porque yo no hablo con la gente, no se que hacer mientras estan a lo suyo, y no tomo decisiones.

Ya por fin está instalado el calentador, mi padre llega y se va otra vez para sacar dinero y me toca a mí quedarme para que me enseñe como funciona. Ya el tío me llama por mi nombre, y yo le respondo de tú, porque estas situaciones de empaparse hasta el culo unen mucho. Me muestra lo buenísimo que es, y yo solo sonrío y asiento y le doy la razon: sí, sí.

Entra en el cuarto de baño para abrir el grifo del agua caliente, y mientras sale el agua, hace pipí. Cuando termina me llama para enseñarme el agua caliente. Y veo que se ha dejado las dos tapas del vater levantadas. Y abre el grifo de la ducha igualmente, y me pregunto cómo puede estar al lado del vater y darle igual que esten las dos tapas levantadas. No solo eso, sino que, supongo en un gesto para que yo no tuviera que estirarme entera para tocar el agua caliente de la ducha con el vater de por medio, lleva la alcachofa de la ducha hasta el vater. Muy rápido, eso sí, pero aun así el agua moja el suelo. Y vuelta a la ducha.

Y vuelve a decirme: la que se ha liado en un minuto, me he mojado entero. Mira, toca, toca. Y le toco el pecho con el dorso de la mano, no vayamos a establecer más contacto del debido, que no te conozco. Y yo: sí sí, yo también me he mojado la espalda, ja ja ja...

Y por fin llegan mis padres y se ocupan de él, les explica todo y charlan muchísimo. Se cuentan anécdotas y acaban diciéndole que son de Extremadura criados en Madrid, y él resulta ser de nosedonde. Surrealista total. El tío, muy simpático y tal. Le dice a mis padres también que le toquen el pecho, que está empapado. En fin.

Cuando ya se va, mi madre me ve con la fregona recogiendo el agua que hay por toda la cocina y el patinillo y me dice: bueno, ya has sido ama de casa por un día. ¿A que te ha gustado?

¬¬

¡Noooooo!

9 comentarios:

Yopopolin dijo...

jajaja, que historieta tan comica con los fontaneros... xD. aunque supongo que en ese momento no te haría ninguna gracia...

X dijo...

¿Y el otro fontanero? xD

Jo Grass dijo...

Pues maldita la gracia que te hace aguantar el lío del fontanero y pasar la fregona en vez de estar disfrutando de una sesión de fotos con músicos!! ya te digo yo que hacer de ama de casa es un auténtico horror. Mi reino por una chacha, que hoy he marujeado toda la mañana!!

Lo del fontanero pidiéndote que le toques su pecho lobo mojado no tiene precio!!, jajaja

Sonix dijo...

Yo no sé si le tocaría el pecho mojado al fontanero... jajaja!
Y menuda la que liaron... es cierto. Pero lo de arrancar el cartel del otro fontanero, feo, muy feo.
Lo de tu madre preguntándote eso de si te ha gustado ser ama de tu casa no tiene precio ¿por qué a todas las madres o abuelas les da por querer asociar en nuestras mentes lo de "ama de casa" con limpiar? Mira que hay cosas agradables en la independencia, no sólo limpiar! xD
Bueno, muy bien contada la anécdota, fue casi como si estuviera allí. ;D
Un abrazo!

Sandra dijo...

Jajajaja menuda odisea... pero una cosa no me queda clara... el fontanero llevaba el calentador nuevo con él??.. Porque eso si que es raro.

shopgirl dijo...

En realidad me reía, Yopo. Pero era esta risa nerviosa que te da cuando se te va la cabeza xD

X, el otro fontanero estaba haciendo su trabajo y nada más. Se jartó de agua pero no dijo ni mu. Es que ni le vi el pelo casi.

Jo, cuando me toca ayudar en casa, y además por derecho, me mata. Es que lo odioooo xDDD Ademas los musicos eran amigos mios, y despues vi las fotos que se hicieron y se que me habría gustado darles ideas para posar. Grrr!!!

Sonix, a mi de ama de casa me gusta pensar: que QUIERO comer hoy? Y poder comermelo. Recoger agua de la cocina es un suplicio. Gracias, por cierto ^^

Sandra, casualmente llevaban un calentador en la furgoneta, supongo que por si acaso, porque ya sabían a lo que venían. Aunque a mi me daba mal rollo, cuando me decían un precio o que había que cambiarlo pensaba: ¿será verdad? ¿o me la estará metiendo doblada? Habrá que fiarse ¿no?

Irene Adler dijo...

XDDDDD Tía, qué pesadilla surrealista!!!

Yo estuve "de guardia" con el tío que me montó la cocina y no veas... tenía una cara de psicópata asesino... le faltaba hacer lo de "tf tf tf" como a Hannibal.

¿Por qué no puede venir a casa alguien "normal"???

shopgirl dijo...

Sí, un muchacho guapote y fuerte que no enseñe la raja del culo cuando se agacha xDDD

Óremiriël dijo...

Cuando viene este tipo de gente a casa, no me gusta perderlos de vista, luego pasa lo que pasa.

De todas formas siempre preferio que haya alguien de presencia masculina. Porque cuando ven a alguien con cromosomas XX, siempre pienso que te la intentan colar, ya sabes "no es tema de mujeres y no se entera".

¿A qué ese miedo al Señora? Sigo sin entenderlo. lol. Aunque a tu-nuestra edad lo más lógico sería señorita lol

Me he divertido mucho con tu historia. Te da para un capítulo completo de tu libro jajaja.

Sí que es verdad, cómo les gusta a las madres y abuelas lo del ser ama de casa.