miércoles, 21 de enero de 2009

Ya llega el carnaval EDITADO

TARDE, pero aqui estoy.

Es una pena cómo las festividades típicas o eventos especiales, como el carnaval, el carranza y hasta la semana santa se han convertido en una excusa para beber. Que no digo yo que no te tomes unas copitas mientras estas en las degustaciones en carnaval y escuchas las coplas, o un botellón en el carranza pero, eso sí, después de la barbacoa, que es a lo que se viene. Lo de la semana santa ya no lo entiendo xD Beber en la calle en la madrugá del jueves santo es lo que haría un preadolescente que le dijera a su madre que va a estar viendo al Nazareno toda la noche y en vez de eso está tirado con una botella de Legendario.

Ahora el por qué de esta reflexión.

El domingo tuvo lugar la "erizá" y la "ostioná" en Cádiz, evento que da el pistoletazo de salida al Carnaval, así como la "pestiñá", que es la noche antes, pero como no fui, no puedo contar qué me pareció. Hablemos del día siguiente.

El año pasado no fui porque ciertos musicos subiditos prefirieron ir a ensayar un domingo como otro cualquiera en vez de ir a una cosa que solo se celebra una vez al año (es broooma, pero solo lo de subiditos :P), y este año me veía en las mismas. Cuando me desperté el domingo por la mañana y vi que, a pesar de haber comentado lo de la erizá, nadie se había puesto en contacto conmigo para ir, decidí moverme yo y quedar con la única persona que me hace caso: mi vieja amiga.

Quedamos en vernos allí en Cádiz y yo iba asustada, porque con la cantidad de gente que iba a haber, cualquiera se encuentra. Y finalmente, aunque ella salió antes que yo de casa, llegué la primera, la esperé y nos encontramos sin complicaciones.

Antes de nada decir que me encanta el carnaval. Yo creo que las fiestas típicas me gustan por el ambiente sobre todo. Estar en la calle rodeada de gente comiendo erizos y ostiones, camarones, cañaillas y demás mientras que beben su rebujito o su cervecita y escuchan coplas me encanta. Me encanta estar entre ellos. Pero llegué y lo primero que encontré fue que mi amiga y su prima llevaban ron. Mal rollo.

Fuimos a comprar algo de comer, un bocadillo concretamente, y nos lo comimos con nuestra cervecita en la Viña, el barrio más carnavalero de Cádiz, pero en la parte con menos ambiente de Carnaval de todo el barrio. Solo había niñaterío bebiendo y todo el rollo, como en un botellón pero de día.

Al rato fuimos a la plaza San Antonio, donde era la erizá-ostioná. Ahí sí que había ambiente, pero nos quedábamos mirando los erizos con desconfianza, porque no sabíamos si estarían buenos pero queríamos comerlos. Al final lo que nos comimos fueron los mocos y los bajamos con un cubatita, sobre todo por no hacerle el feo a la prima de mi amiga. Pero mi amiga se bebió tres.


Yo tenía que estudiar y no me quería ir muy tarde. Además el ambiente poco carnavalero me estaba echando, porque había un coro cantando pero no se escuchaba y mi amiga y yo estábamos solas con las amigas de su prima, que eran puretillas todas y se estaban poniendo hasta el ojal de ron y JB. Y de estar de pie me dolían todas las articulaciones.

Luego volvimos a la Viña y me animé pensando que allí sí habría ambiente. Craso error. Otro megabotellón, un montón de gente y nada de carnaval. Una vez allí mi amiga iba a buscar a otro amigo suyo que estaba en una plaza muy típica, y yo desde allí ya sabía volver al autobús y fui con ella.
Lo que me encontré allí fue lo mejor de toda la tarde: una batukada, la gente bailando, animada y bebiendo, sí, pero con el ambientillo y no bebiendo por beber. Y si no llega a ser porque estaba tan cansada y ya tenía tantas gnas de irme, me habría quedado de muy buena gana y lo habría disfrutado mil, pero yo ya estaba muy harta de tanta gente y nos fuimos de allí para esperar "pacientemente" a que mi amiga se acabase el quinto cubata y poder irnos dos horas después de lo que tenía pensado.

Volví a casa un poco decepcionada porque no me había encontrado con lo que esperaba, porque, como dije antes, aquello no era carnaval, era solo una excusa más para beber en la calle y dejarla hecha mierda, pero en el fondo estaba contenta por haber ido a Cádiz en vez de quedarme en mi casa lamentándome.

A la vuelta... el espectáculo sí fue lamentable. Unas niñatillas bajunas en el autobús cantando (pase), diciendole ¡illooo, agregame al tuenti! a un niño que (creo) no conocían y hablando con unas rumanas a gritos, molestando a la demás gente que no le interesaba lo que tuvieran que decirle a las susodichas.

Y bueno, durante la semana, las típicas promesas de: ¡tenemos que quedar en la semana de carnaval para ver las agrupaciones!

¿Se cumplirán? ¡Chan chan chaaan! (Creo que esto tambien lo dije con fin de año y no se cumplio para nada. Debería dejar de hacerlo). Desde luego, lo más bonito de los planes son las expectativas que pones en ellos, imaginando qué haras y lo bien que lo vas a pasar.

Edito:

Mañana empieza el concurso de coplas en el Teatro Falla y estoy que no doy más de mí. He llenado el mp3 con discos de carnaval y estoy todo el día cantandolos. Me gusta apuntar en mi agenda quién canta cada día y escucharlo en directo a ser posible (por la radio, se entiende), sorprenderme con las ocurrencias y apostar por unos u otros.
Espero que este año no les de por hacer lo del año pasado y que a la final solo pasen cuatro agrupaciones de cada y dejen un montón en el tintero.

Mientras tanto, un adelanto: la chirigota ganadora del año pasado, Las Pitorrisas.


(enlace)

4 comentarios:

Mártir dijo...

Estos musicos que van de estrellas del Rock ¡no respetan ni los carnavales!....mmm....yo tampoco jajaja un beso

Irene Adler dijo...

Qué sería la vida sin esos planes que se van al garete???

X dijo...

En el fondo es normal, al final todo se convierte en una excusa para empinar el codo... :S

Sitopon dijo...

¿¿Que clase de persona se queda ensayando en lugar de ir a un macrobotellon con olor a marisco y meado??
¡¡Toma doble sarcasmo!! Menos por menos, mas. Asi que quedo bien.

y quita el puto captcha!!!