
En estas fechas en las que estamos, la tele se llena de anuncios de juguetes. Muchos juguetes.
Yo siempre tengo un libro al lado para leer un poco en la publicidad, porque dura tanto que siempre avanzo unas páginas, pero los anuncios de juguetes me hipnotizan, y me dan que pensar.
Obviemos lo que me fastidian los nuevos Pinypon (sobre lo cual he leído en este blog) y las Polly Pocket, que antes eran diminutas y ahora solo les falta tener pelo natural para ser una Barbie, son horribles.
No es esto de lo que vengo a hablar, porque al menos, aunque la estética de los muñecos haya cambiado, se puede jugar con ellos. Yo me he fijado más bien en otros juguetes con los que no puedes hacer nada. Son muy vistosos en los anuncios, muy originales, los niños los piden porque son impresionantes, pero después son inservibles.
Me imagino al niño en cuestión abriendo el paquete, con los ojos desorbitados porque le han traído los Reyes el juguete que él quería, montándolo y luego... mirando cómo se mueve solo. Ya está. Y a las dos semanas el juguete está olvidado porque se ha aburrido de él.
Eso pasa, a mí me ha pasado y me hace pensar en el futuro, en el caso de que si yo tuviera niños que pidieran esos juguetes, ¿se los regalaría por dos semanas de satisfacción, u optaría por otra cosa que les gustase un poquito menos pero a lo que le diesen más utilidad? Dificil el oficio de ser padre... Supongo que eso se sabe cuando se está en la situación, pero de momento mi postura es la de regalar juguetes funcionales y no cacharros caros e inútiles. Pero los niños van con los tiempos y ahora se lleva más la tecnología que los balones y las muñecas que no hacen nada (las muñecas que hablan y se mueven tantísimo me dan mal rollo, en plan Chucky), así que hay que adaptarse a los juguetes y los gustos nuevos. Pero no puedo evitar sentir nostalgia por los juguetes de mi infancia y lo que me gustaban al ser tan sencillos...
PD. Pongo una foto de Hot Wheels, que es lo que se me ocurre ahora, pero actualizaré con otras.
Yo siempre tengo un libro al lado para leer un poco en la publicidad, porque dura tanto que siempre avanzo unas páginas, pero los anuncios de juguetes me hipnotizan, y me dan que pensar.
Obviemos lo que me fastidian los nuevos Pinypon (sobre lo cual he leído en este blog) y las Polly Pocket, que antes eran diminutas y ahora solo les falta tener pelo natural para ser una Barbie, son horribles.
No es esto de lo que vengo a hablar, porque al menos, aunque la estética de los muñecos haya cambiado, se puede jugar con ellos. Yo me he fijado más bien en otros juguetes con los que no puedes hacer nada. Son muy vistosos en los anuncios, muy originales, los niños los piden porque son impresionantes, pero después son inservibles.
Me imagino al niño en cuestión abriendo el paquete, con los ojos desorbitados porque le han traído los Reyes el juguete que él quería, montándolo y luego... mirando cómo se mueve solo. Ya está. Y a las dos semanas el juguete está olvidado porque se ha aburrido de él.
Eso pasa, a mí me ha pasado y me hace pensar en el futuro, en el caso de que si yo tuviera niños que pidieran esos juguetes, ¿se los regalaría por dos semanas de satisfacción, u optaría por otra cosa que les gustase un poquito menos pero a lo que le diesen más utilidad? Dificil el oficio de ser padre... Supongo que eso se sabe cuando se está en la situación, pero de momento mi postura es la de regalar juguetes funcionales y no cacharros caros e inútiles. Pero los niños van con los tiempos y ahora se lleva más la tecnología que los balones y las muñecas que no hacen nada (las muñecas que hablan y se mueven tantísimo me dan mal rollo, en plan Chucky), así que hay que adaptarse a los juguetes y los gustos nuevos. Pero no puedo evitar sentir nostalgia por los juguetes de mi infancia y lo que me gustaban al ser tan sencillos...
PD. Pongo una foto de Hot Wheels, que es lo que se me ocurre ahora, pero actualizaré con otras.

7 comentarios:
Pues es cierto, porque al final tanta cosa, el jueguete en sí no hace nada, y deja poco lugar a la imaginación. Las cosas han cambiado mucho, en fin... llega la época de los juguetes, yo cual niña escribiré mi carta a Santa y a Los Magos. Feliz semana.
Los pinypon nuevos son una cosa rara manga, no me gustan! No sabía ni que existían hasta que los vi en ese otro blog...
No sé, yo tampoco soy madre, pero aún así creo que comparto tu opinión, los juguetes super sofisticados y que hacen mogollón de cosas solos no parecen gran cosa en términos de diversión para los niños, sino más bien una cosa ante la que dicen "quiero quiero quiero" y a los dos días pasan...
Como el de la foto que has puesto, jajaja, que con eso ¿qué van a hacer?
Comparto tu opinión, no se si en el futuro regalaré jueguetes que no sirven para jugar, pero voto por los que si se pueden jugar con ellos, donde quedarón los de construcciones o los muñecos que te podías pasar el día jugando e imaginando. Creo que los de ahora son tan realistas que pierden el interés. Que vuelvan los juguetes de antes!!!
No he visto los nuevos pinypon, pero las pollypocket son un horrorr
Besetss
Lo que esta comprobado es que le hacen el mismo caso a un avión espacial que cueste 100 euros, que a un coche de plástico de la tienda de todo a cien. Los niños como niños que son, no valoran las cosas, y a los 3 minutos ya se han olvidado para siempre del juguete.
besos,
Al menos ya mi hija sabe que no existe Papá Noel, ni el Olentzero, ni el ratoncito Pérez, sino que son su papá y su mamá los que se tienen que dejar los dineros para hacerla feliz, y entonces ya sufre con nosotros un poco más los gastos de sus juguetes.
Y bueno, tienes razón, les llegan 10 juguetes al mismo tiempo y 7 de ellos sólo le sirven para desenvolverlos. Luego no juega con ellos jamás.
Ya sé que no viene al caso, pero lo rico es cuando ya saben que no existen los personajes mágicos antes mencionados y te preguntan si Jesucristo existe, jejeje. Un abrazo:
Tadeo
Yo soy fan de los libros, libretas, pinturas y plastelina... con eso nunca se aburren.
El otro dia estuve en una jugueteria buscando un regalo... y flipé con la de basura que venden a mas de 50 euros... madre mia... lo peor es que los niños los ipiden y sus padres se los compran! Yo seria un padre que no le daria todos los caprichos a su hijo... vamos, no me daria ninguna pena! Mis padres no me dieron todo lo que les pedi, y hoy en dia se lo agradezco un monton!
Creo que he salido menos tonto... xD
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