Por suerte o por desgracia, la dentista me dio cita para la segunda semana que iba a estar allí, y como era para una revisión y tenía que ir sí o sí, decidí que solo estaría una semana en Málaga. Digo por suerte o por desgracia, pero después se convirtió en una suerte, y paso a relatar por qué.
Por lo visto mi presencia allí no fue muy grata, ya que,a pesar de que no le vi el pelo a los inquilinos, la chica estuvo en una actitud muy seca el poco tiempo que la vi. No fue hasta que sitopon me dijo que creía que a ella no le hacía mucha gracia mi presencia que me di cuenta de su actitud, un día antes de irnos, aunque no hay que ser muy lince para darse cuenta de lo borde que es una persona cuando estando nosotros en el sofa viendo la tele, con el ventilador puesto, ella llegase después de dos días, quizá de trabajo, quizá de juerga, vete tu a saber. El caso es que llegó arrastrando los pies, no dijo casi ni hola, no respondió al ¿qué tal?, se encerró en el cuarto y al poco salió y sin mirarme apagó el ventilador y se lo llevó.
Me quedé muerta, fui a la cocina y dije con la boca abierta: me acaba de quitar el ventilador. Entonces empezaron a salir a la luz varias cosas que no habían sido comentadas antes: que el día que llegué saludó a mi novio muy alegremente y cuando me vio a mi se le cambió la cara, que él los encontró cuchicheando a ella y al otro en la cocina, que un día vino otra chica a comer que puso cinco platos en la mesa y cuando sitopon le preguntó a la inquilina si había hecho comida para cinco (ya que nosotros teníamos nuestra comida a parte) ella le contestó muy secamente que no, que solo para tres.
Para colmo, aquél sábado que ella llegó y me quitó el ventilador, el día que todo se desbordó, se levantó de la cama a las mil para volver a tumbarse en el sofá hasta las mil y una, conque tuvimos que comer en la cocina, de pie. De pronto nos damos cuenta de que se ha comido parte del guacamole que nos habíamos comprado aquella tarde, una tarrina casi minuscula. También se habían preparado la comida con una botella de vino que no era suya y encima viene, lo deja todo por medio, llena la bolsa de la basura de su mierda y nos dice: a ver si os acordais de tirar la basura.
Ahí fue cuando dije: ¿por qué no nos vamos esta noche a casa?
No fue aquella noche, pero sí al día siguiente, bien temprano y sin decirle adiós. Ni al chico, que estaba trabajando y llegaría aquella tarde. Lo sentí por él, pero es lo que hay. Después de lo del día anterior no tenía ganas de aguantar más desplantes por parte de aquella tipa que parecía querer echarnos de su casa. No me preguntes por qué, pero me acordé de esta película:

Lo mejor de todo es que la casa ni siquiera es suya...
Por lo visto mi presencia allí no fue muy grata, ya que,a pesar de que no le vi el pelo a los inquilinos, la chica estuvo en una actitud muy seca el poco tiempo que la vi. No fue hasta que sitopon me dijo que creía que a ella no le hacía mucha gracia mi presencia que me di cuenta de su actitud, un día antes de irnos, aunque no hay que ser muy lince para darse cuenta de lo borde que es una persona cuando estando nosotros en el sofa viendo la tele, con el ventilador puesto, ella llegase después de dos días, quizá de trabajo, quizá de juerga, vete tu a saber. El caso es que llegó arrastrando los pies, no dijo casi ni hola, no respondió al ¿qué tal?, se encerró en el cuarto y al poco salió y sin mirarme apagó el ventilador y se lo llevó.
Me quedé muerta, fui a la cocina y dije con la boca abierta: me acaba de quitar el ventilador. Entonces empezaron a salir a la luz varias cosas que no habían sido comentadas antes: que el día que llegué saludó a mi novio muy alegremente y cuando me vio a mi se le cambió la cara, que él los encontró cuchicheando a ella y al otro en la cocina, que un día vino otra chica a comer que puso cinco platos en la mesa y cuando sitopon le preguntó a la inquilina si había hecho comida para cinco (ya que nosotros teníamos nuestra comida a parte) ella le contestó muy secamente que no, que solo para tres.
Para colmo, aquél sábado que ella llegó y me quitó el ventilador, el día que todo se desbordó, se levantó de la cama a las mil para volver a tumbarse en el sofá hasta las mil y una, conque tuvimos que comer en la cocina, de pie. De pronto nos damos cuenta de que se ha comido parte del guacamole que nos habíamos comprado aquella tarde, una tarrina casi minuscula. También se habían preparado la comida con una botella de vino que no era suya y encima viene, lo deja todo por medio, llena la bolsa de la basura de su mierda y nos dice: a ver si os acordais de tirar la basura.
Ahí fue cuando dije: ¿por qué no nos vamos esta noche a casa?
No fue aquella noche, pero sí al día siguiente, bien temprano y sin decirle adiós. Ni al chico, que estaba trabajando y llegaría aquella tarde. Lo sentí por él, pero es lo que hay. Después de lo del día anterior no tenía ganas de aguantar más desplantes por parte de aquella tipa que parecía querer echarnos de su casa. No me preguntes por qué, pero me acordé de esta película:

Lo mejor de todo es que la casa ni siquiera es suya...

5 comentarios:
Que asquito de tía no??..... A estas personas te dan ganas de darle asi un carajazo y quitarles toda la tonteria que tienen encima. Amos amossss.
Un beso.
Tenías que haberte quedado, aunque fuera por joder jajaja.
joder, lo que no te pase a ti... lo del detalle del ventilador lo he visualizado, y tu cara tuvo que ser un poema!! jajaja
bss
Si no fuera porque el Pedro Ximenez es caro (y mio), le podriamos haber dejado la botella en el frigo con un par de regalos en forma de cucarachas (que las habia a decenas)...
¿Por que estas cosas se vienen a la mente tan tarde?
Menuda historia :S si es que los compañeros de piso, aunque sean muy temporales, son una lotería..
Un beso!
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