martes, 17 de febrero de 2009

Síndrome de Diógenes

Estos días he estado, más o menos, de limpieza. En principio era porque iban a comprarme un mueble nuevo para mi habitación, y he tenido que vaciar armarios y cajones. Después decidí que no quería un mueble nuevo, porque iba a tener que deshacerme de cosas que, de otro modo, no tiraría jamás.
Cosas como juegos, juguetes de cuando era más pequeña, sobre todo Barbies, y cosas variadas que guardo sin saber por qué.
En mi periplo vaciando cajones y armarios he encontrado cosas de lo más insospechadas, desde papeles, como anotaciones que algún día hice; fotos, pegatinas, recortes y demás sobre famosos que me gustaron en su momento; trozos de papel de regalo (mucho!), entradas de cine y fútbol, envoltorios de algun tipo de comida de cierto día destacado; hasta tarritos de colonia que creía ya perdidos y que aún conservan su olor, trozos de objetos rotos, monedas de peseta, figuritas, velas, pulseritas y demás cosas que un día guardé como recuerdo o porque fuese a resultarme útil.

He encontrado también los diarios que escribía cuando era pequeña y no tan pequeña, y que sustituí por el blog. Me da mucha vergüenza cuando los leo, sobre todo los más recientes, y también me ponen triste, ya sea porque eran mejores o peores épocas. Pero sobre todo me avergüenzo de que alguien pueda leerlos alguna vez.
Por una parte quiero deshacerme de ellos, porque conservar algo que probablemente no vayas a volver a mirar ni a usar (como tantas otras cosas que guardo) es algo absurdo; pero por otra parte quiero tenerlas ahí, porque tengo una especie de obsesión a olvidarme de las cosas. Y no en plan alzheimer ni nada de eso, que también, es una de las cosas que más temo, sino a no recordar qué tipo de cosas hacía yo cuando era pequeña, qué sentía y qué pensaba. A no recordar ciertos momentos especiales en mi vida.
(Y me jode un monton haber perdido un blog, o mejor dicho unos cuantos. Gracias gente odiosa de internet ¬¬)
Y por eso volví a guardar mis diarios y cuadernos donde estaban, donde no los leeré jamás, hasta que me haga mayor y los vea y quiera recordarme de pequeña. Supongo que lo mejor que podría hacer es vivir cada día y no mirar atrás, pero me es imposible. Y por eso seguiré guardando cosas hasta que tenga que comprarme una casa solo para meter mis mierdas.

Por eso me resulta muy chocante que, al igual que guardo pequeños recuerdos insignificantes, sea tan normal en mí que cuando acaba una fase de mi vida, y de momento con esto me refiero a cambio de centro de estudios o experiencia corta (dícese de una excursión de varios días donde conocí gente nueva, Escuela de Idiomas, etc.), cuando pierdo el contacto no lo recupero. No soy yo la que va por la calle, se cruza con un antiguo compañero de estudios y le saluda, ni quien se mata por mantener el contacto con él. Aunque con la gente de Inglaterra hago una excepción.
No conservo ningún amigo del colegio, ni del instituto, ni de la EOI, ni de la universidad. En todo caso conocidos, y si conservo todavía dos del colegio es porque me las he vuelto a encontrar en mi nueva fase o fase anterior y no perdimos el contacto.

Desde aquí quiero agradecer a Mari, que seguramente no leerá esto, que apareciera en mi vida de nuevo y que esté ahí tal como la recuerdo cuando formábamos parte del mismo grupo de amigos o incluso mejor, porque es una de las personas en las que más confío en este momento y con la que más comprendida y escuchada me siento. Espero que no sea una persona más de esas que pasan por mi vida y desaparecen con el cambio de fase. Un beso muy grande amiga!!


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Y todo esto venía a la ironía de que soy una obsesa que lo guarda todo y hoy he estado buscando un cuadernillo de mi época de EGB sobre unas ruinas romanas que estoy segura de que he guardado durante un montón de tiempo y ahora no encuentro. Lo bueno sería que lo hubiese tirado y sin embargo tenga un trozo de papel azul de cuando estuve en la Granja Escuela.

Mátame, no merezco vivir xD

7 comentarios:

Yopopolin dijo...

jjajaja, a mi me pasa exactamente lo mismo! bueno, quizas no de modo tan exagerado, no guardo el papel de regalo por ejemploo... jeje. pero si que guardo todo lo que quiero recordar... y "mis mierdas" tambien me van a superar... xD

bss

Sitopon dijo...

Llevo desde ayer por la noche intentando escribir el comentario, pero aqui Internet no es precisamente como el de Japon.

Yo tengo un trofeo de un campeonato de futbol sala que no gane (es del 87, y por aquel entonces no jugaba al futbol porque tenia 2 años), al que llamo "la copa" y ahi he estado metiendo todas las mierdas pequeñas que no sabia donde meter. Un dia la voy a vaciar a ver que me encuentro. En la superficie creo que asoma un "Toi".

Irene Adler dijo...

Yo tengo una colección de tazos de Bola de Dragón que es imposible que tire... Y mis barbies, que mi sobrina jamás tocará si no es bajo mi atenta supervisión... Y mis diarios del cole (babosa, babosaa...)... Y muchas bolsas de mis tiendas favoritas, "por si algún día tengo algo que llevar por la calle" (creo que tengo fobia a las bolsas de mercadona o algo... porque esas no las guardo XDD)...

shopgirl dijo...

Hmm, "la copa" esta muy mal puesta ahí, cualquier día se cae, harme caso a mí :P

Irene, yo tengo mis Barbies guardaditas en una caja, pero a la "sobrina" de mi madre le gusta jugar con ellas y yo sufro porque el otro día las recogí yo y las tiene a todas desnudas y despeinadas. Y ademas hay una que es de Sensacion de vivir (no me preguntes de donde la he sacado, era de una prima de mi madre) que siempre la he tenido como oro en paño porque mi madre me lo decia y ahora se la da a la niña para jugar y tb esta desnuda y su exclusiva ropa a saber por dónde andará.
También guardo bolsas y servilletas, pero esto ultimo en plan coleccion :P

Elena dijo...

Guardas todo, menos las personas...

Yo antes también guardaba muchas cosas, pero ahora...cada vez menos. No sé, me da pereza y como sé que no las miro, pues ¿para qué? Quizás también ha sido cosa de haber hecho muchas mudanzas y cambios de muebles y haber tenido que minimizar las cosas que guardar, jejeje.

Un saludo!

Unknown dijo...

Jajaja! me siento muy identificada! a mi me pasa lo mismo, guardo cosas de lo más inútiles, pero muy significativas en su día. Me gusta hurgar en el pasado y revivir momentos a través de un estúpido billete de tren o un envoltorio o una cartita... auqnue a veces me de pena pensar en el pasado...

Y mis barbies que ni las toquen! jaja

Besosss!

Mártir dijo...

Eso nos pasa a todos, en mis cajones aparecen cada antiguallas que ni te cuento...me encantan los obejetos inutiles con solera ¡somos unos enfermos! jajaja