Hoy voy a parar de contar miserias propias para contar miserias de los bares. Bueno, no tanto, pero voy a hablar de esos bares de viejos que hay por la vida: Los wichis.
El otro día quede con una amiga de clase en que me recogería con el novio para ir a clase en coche. Resulta que llegaron bastante tarde y cuando quisimos llegar al instituto, ya habían cerrado la puerta (sí, manda huevos que con 21 años no te dejen entrar por llegar tarde desde otra ciudad. Da igual que haya caravana, un accidente o el autobús se haya estropeado. Tienes que esperar fuera con los niños de la ESO. Pero esa es otra historia), así que nos fuimos a desayunar. Nuestra intención era ir a los Platillos Volantes, un bar donde hemos ido alguna vez. También podíamos haber ido al que esta al lado del instituto, pero en fín.
El otro día quede con una amiga de clase en que me recogería con el novio para ir a clase en coche. Resulta que llegaron bastante tarde y cuando quisimos llegar al instituto, ya habían cerrado la puerta (sí, manda huevos que con 21 años no te dejen entrar por llegar tarde desde otra ciudad. Da igual que haya caravana, un accidente o el autobús se haya estropeado. Tienes que esperar fuera con los niños de la ESO. Pero esa es otra historia), así que nos fuimos a desayunar. Nuestra intención era ir a los Platillos Volantes, un bar donde hemos ido alguna vez. También podíamos haber ido al que esta al lado del instituto, pero en fín.
Llegamos al primer bar que pillamos cerca de donde había aparcado el coche el novio de mi amiga, porque faltaba media hora para la siguiente clase, y entramos.
El bar era básicamente una esquina. Es decir, estaba haciendo esquina y el recinto del bar, donde se mete la gente, era una curva. Ahi no cabían ni mesas. Un sitio hiper pequeño. El camarero, el tipico gooordo que va en manga corta aunque fuera hagan -2ºC. Y el otro camarero, un abuelillo. Un wichi, vaya.
Un wichi es un bar de viejos. Uno de esos a los que van los viejos a tomar el carajillo por las mañanas y se pegan allí todo el santo día, y el camarero te hace la cuenta encima de la barra con una tiza que se pone en la oreja. Pos un wichi.
Y lo que más me chocó fue que, a parte de pedir media tostada y ponerme un panecillo cortado en dos con la mantequilla ya untada y no dejar que me lo haga yo, es que tenían servilletas personalizadas (vale), azucarillos personalizados (bueno), ¡y hasta vasos con el nombre y el dibujo del bar! Que no se, que el hombre haga lo que quiera, pero un bar que no frecuenta casi nadie, solo la gente de siempre, y tan pequeño que aunque quiera hacer publicidad para que vaya más gente no van a caber... En fin. Allá cada uno con su vida xD
A la próxima más vale malo conocido que bueno por conocer.

3 comentarios:
No creo que lo haya hecho para darse publicidad, sino más bien para convertirse en una empresa "corporativa" XDDDDD
Pues yo creo que la publicidad siempre ayuda, de hecho con lo que has contado no me importaría pasarme a desayunar. xD
Jajajaja,te ha picado la curiosidad por ver como es un bar en forma de curva no? xD
SI me tendría que pagar a mí el tío en vez de gastarse más dinero en vasos con el nombre del bar...
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